Hemorragias en el trabajo: control y primeros auxilios efectivos

Guía práctica para controlar hemorragias en el trabajo: tipos, presión directa, vendaje, torniquete, errores frecuentes y cómo preparar a tu brigada de primeros auxilios.

Hemorragias en el trabajo: control y primeros auxilios efectivos

Hemorragias en el trabajo: por qué cada minuto cuenta

Una hemorragia en el trabajo no avisa. Puede originarse por el filo de una lámina, el contacto con una banda transportadora, una caída desde altura, la rotura de una tubería a presión o un corte con herramienta manual. En cualquiera de esos escenarios, la diferencia entre un susto y una tragedia se define en los primeros tres a cinco minutos, antes de que llegue la ambulancia. La razón es simple: un adulto puede perder cerca de un litro de sangre sin fallecer, pero cuando la pérdida supera ese umbral el organismo entra en choque hipovolémico y los órganos vitales dejan de recibir oxígeno.

Por eso, hablar de hemorragias en el trabajo no es un tema exclusivo del área médica. Es un asunto de brigadas de emergencia, de supervisores de línea, de jefes de mantenimiento y de cualquier persona que esté cerca cuando ocurre el incidente. Este artículo combina el control técnico de la hemorragia con la organización práctica que exige un centro de trabajo mexicano.

Tipos de hemorragia que se presentan en una planta

Antes de actuar conviene identificar el tipo de sangrado, porque no todas las hemorragias requieren la misma respuesta. La clasificación clásica distingue cuatro escenarios que el brigadista debe reconocer a simple vista.

TipoCómo se reconoceNivel de riesgo
CapilarExudado lento, rojo oscuro, sobre una superficie ampliaBajo; se controla con compresión breve
VenosaFlujo continuo y uniforme, sangre oscura, sin borbotonesModerado; puede acumular gran volumen
ArterialSalida a borbotones, rojo brillante, a veces con pulso visibleAlto; compromiso vital en minutos
InternaSin salida visible: palidez, sudor frío, taquicardia, confusiónMuy alto; requiere traslado inmediato

La hemorragia interna es la más peligrosa porque no se ve. Si un colaborador sufrió un golpe contra una estructura, una caída o un atropellamiento con montacargas y presenta piel pálida y fría, pulso rápido y sed intensa, hay que tratarlo como hemorragia oculta hasta que un médico dictamine lo contrario.

Evaluación inicial: los primeros sesenta segundos

El impulso natural es correr hacia la persona lesionada. El protocolo indica lo contrario: primero se asegura la escena. Una banda transportadora que sigue girando, un tablero energizado o un derrame de solvente convierten al rescatista en la segunda víctima.

Seguridad de la escena

  • Detener la máquina o el proceso con el paro de emergencia más cercano.
  • Confirmar que no hay riesgo eléctrico, químico o de atropellamiento antes de acercarse.
  • Colocarse guantes de nitrilo y, si hay salpicaduras posibles, protección ocular y mascarilla. El equipo de protección personal básico también aplica al auxiliador: revisa cómo se integra en la sección de equipo de protección personal.
  • Designar a alguien para llamar al servicio de emergencias y a otro para traer el botiquín y el desfibrilador.

Valoración rápida de la víctima

Con la escena controlada, se verifica conciencia, respiración y presencia de sangrado activo. Si la persona no responde y no respira con normalidad, la prioridad es la reanimación cardiopulmonar y el control del sangrado masivo en paralelo. En el artículo sobre RCP en la empresa encontrarás la secuencia completa de compresiones y ventilaciones.

Control de hemorragias en el trabajo con presión directa

La presión directa sigue siendo la técnica de primera línea y resuelve la gran mayoría de los sangrados. No requiere material sofisticado: una gasa estéril, una compresa limpia o, en su defecto, la mano enguantada.

  1. Exponer la herida. Retirar o cortar la ropa para ver el punto exacto de sangrado. No se debe hurgar dentro de la herida ni retirar objetos clavados.
  2. Colocar el apósito. Cubrir la lesión con gasa estéril lo más grande posible y presionar con la palma completa, no solo con los dedos.
  3. Mantener presión firme y sostenida. Entre cinco y diez minutos sin levantar la mano para revisar. Cada vez que se retira la compresión se rompe el coágulo que se está formando.
  4. Elevar el miembro. Si no hay sospecha de fractura, elevar la extremidad por encima del nivel del corazón reduce la presión hidrostática y el flujo.
  5. Fijar el apósito. Cuando el sangrado cede, vendar sin apretar en exceso y verificar periódicamente que los dedos conserven color, temperatura y sensibilidad.
Regla de oro: si el primer apósito se empapa, no se retira. Se coloca otro encima y se continúa presionando. Retirar una gasa saturada arranca el coágulo y reinicia la hemorragia.

Vendajes, apósitos y material de control

El contenido del botiquín determina qué tan eficaz puede ser la respuesta. Un botiquín con curitas y alcohol no sirve para una hemorragia arterial. Estos son los insumos que deben existir por área de trabajo y su función específica.

InsumoUso principal
Gasa estéril de 10 x 10 cmApósito primario sobre heridas abiertas
Compresa abdominal estérilHemorragias amplias y heridas profundas
Venda elástica de 10 cmFijación del apósito y compresión moderada
Venda triangularCabestrillo y fijación de extremidades
Torniquete comercialSangrado masivo no controlado en extremidades
Guantes de nitriloBarrera de protección del auxiliador
Tijeras de traumaCorte de ropa y retiro de EPP sin movilizar a la víctima

La lista completa, con cantidades sugeridas por número de trabajadores, está en la guía sobre botiquín de primeros auxilios en el trabajo.

Torniquete: cuándo sí y cuándo no

El torniquete dejó de ser un tabú. La evidencia actual lo recomienda sin reservas cuando la presión directa no detiene una hemorragia masiva en brazos o piernas, especialmente si hay amputación traumática o aplastamiento. Lo que sí es un error es improvisar con alambre, cable o cordón delgado: esos materiales cortan la piel y lesionan nervios.

  • Ubicación: de cinco a siete centímetros por arriba de la herida, nunca sobre una articulación.
  • Ajuste: apretar hasta que cese por completo el sangrado. Un torniquete flojo solo bloquea el retorno venoso y aumenta la pérdida.
  • Registro: anotar la hora exacta de colocación en la piel del paciente o en un papel visible. El dato es vital para el personal hospitalario.
  • Nunca aflojar el torniquete en campo por iniciativa propia.

El torniquete solo se aplica en extremidades. En cuello, cabeza o torso la alternativa es la compresión manual sostenida con compresas y el traslado urgente.

Situaciones especiales que confunden al brigadista

Hemorragia nasal

Frecuente en ambientes con polvo, calor o vapores químicos. La persona debe sentarse, inclinar la cabeza ligeramente hacia adelante y presionar la parte blanda de la nariz durante diez minutos continuos. No se debe recostar ni echar la cabeza hacia atrás, porque la sangre pasa a la garganta y provoca vómito.

Amputación traumática

Primero se controla el muñón con presión directa y torniquete si es necesario. El segmento amputado se envuelve en gasa limpia, se introduce en una bolsa de plástico cerrada y esta se coloca en un recipiente con agua y hielo, sin contacto directo del hielo con el tejido. El objetivo es conservarlo para un posible reimplante.

Objeto incrustado

Un clavo, una varilla o un fragmento de lámina dentro de la herida se inmoviliza con rollos de gasa alrededor y se fija con venda. Extraerlo puede desencadenar una hemorragia incontrolable.

Signos de choque

Piel pálida, fría y sudorosa, pulso rápido y débil, respiración superficial, ansiedad y sed. Se acuesta a la persona, se abriga, se afloja la ropa y se controla el sangrado sin darle de comer ni beber. El traslado es obligatorio.

Errores que agravan una hemorragia en el trabajo

  • Retirar el apósito empapado en lugar de añadir uno nuevo encima.
  • Aplicar alcohol, agua oxigenada o polvos sobre la herida abierta.
  • Usar torniquete en dedos, cuello o cabeza.
  • Dejar sola a la víctima para buscar ayuda.
  • Mover a la persona con sospecha de lesión cervical o de columna.
  • Confiar en la memoria durante la emergencia: sin práctica previa, el brigadista se paraliza.

Prevención y preparación: el marco que exige México

La Secretaría del Trabajo y Previsión Social, a través de las normas NOM-STPS aplicables, obliga a los centros de trabajo a contar con servicios preventivos de seguridad y salud, personal capacitado en primeros auxilios y un botiquín equipado según el tipo de riesgo y el número de trabajadores. Cumplir con el expediente es indispensable para evitar multas, pero no garantiza que la gente sepa actuar.

La preparación real se construye con tres elementos: brigadas formadas y entrenadas, procedimientos escritos y simulacros periódicos. Sobre el primer punto, la guía para integrar una brigada de primeros auxilios en tu empresa detalla perfiles, cantidad de integrantes y capacitación mínima. También conviene revisar las funciones clave de las brigadas de emergencia para que el control de hemorragias quede asignado a una persona concreta y no a la buena voluntad del momento.

Qué revisar en la auditoría interna

  1. Botiquín completo, vigente y ubicado a menos de un minuto de las zonas de mayor riesgo.
  2. Al menos un brigadista capacitado por turno y por área crítica.
  3. Señalización del punto de reunión y de la ruta de acceso para la ambulancia.
  4. Registro de simulacros con evaluación de tiempos de respuesta.
  5. Directorio telefónico actualizado de servicios médicos y aseguradora de riesgos de trabajo.

Conclusión: el control de hemorragias se ensaya, no se improvisa

Las hemorragias en el trabajo son eventos de alta frecuencia y bajo margen de error. La secuencia es corta y aprendible: asegurar la escena, llamar a emergencias, presionar fuerte y sostenido, vendar sin cortar la circulación y trasladar. Lo que marca la diferencia entre una planta preparada y una que solo tiene el botiquín colgado en la pared es la práctica repetida.

Invierte en capacitación, en insumos adecuados y en simulacros realistas. El costo de un torniquete de calidad es mínimo comparado con el de una vida, y en pesos mexicanos (MXN) la diferencia entre un botiquín completo y uno simbólico rara vez supera lo que cuesta una hora de paro de línea.